martes, 16 de febrero de 2010

Independiente puede ser campeón

Sí, seguramente esto debí haberlo escrito unos días atrás, pero lo importante es volver a escribir y hasta animarme a hacerlo en primera persona, algo que no me resulta cotidiano.
Domingo por la tarde, pasó el almuerzo familiar. Es un domingo sin trabajo. Sin la obligación de ir a una cancha a trabajar (me viene a la mente el Programa Futbol para Todos). Recibo entonces una invitación para ir a ver a Independiente. Enfrenta a Estudiantes. ¿Es lógico que un tipo que trabaja del fútbol, y hasta a veces se cansa del fútbol, cuando tiene un rato libre quiera ir a ver fútbol? Seguramente que no. La invitación incluía entrada por supuesto, sin embargo el cálculo falló. Faltan tickets y todos son fanas del Rojo, menos yo que simplemente pensaba ver en la cancha mi primer partido del flamante Clausura del Bicentenario ¿Y qué queda por hacer? Volverse a casa en medio del camino o apostar a conseguir algo. El algo llega de la mano del siempre atento y amable Mario Perípoli, encargado de Prensa del CAI, quien una vez más demuestra que se puede ser eficiente y laburar con una sonrisa mientras se maneja la prensa de un club grande.
Ya dentro del Libertadores de América (pobre Bocha) advierto que el estadio sigue con serios problemas en los accesos, poco ha mejorado desde su inauguración. Subo hasta la Platea Erico Alta, la buena visión es inobjetable. Y lo que se ve es a un Independiente que la pasa muy mal en poco tiempo. En los primeros 10 minutos pudo estar 0-3, sin discusión. El Estudiantes B lo agrede y se aprovecha de sus serias distracciones. Sin embargo Gabbarini no la va a buscar adentro. El equipo del Tolo llega hasta los 30 sin rumbo. Pero Pezzotta decide parar el juego para que se refresquen (¿hacía tanto calor?) y Gallego lo aprovecha. Mueve las piezas. Cambia a Busse de banda. Le da libertad a Mancuello y este le sirve el gol a un Silvera implacable como siempre. 1 a 0.
Segundo tiempo. Independiente parece saber lo que tiene que hacer. Es necesario un gol en los primeros 10. Presiona, invade a Estudiantes y lo logra. Buen gol de Gandín que inició Piatti y prolongó en gran forma el Cuqui. El Rojo cree tener los 3 puntos, pero no aún. Maxi Nuñez se despacha con un tremendo remate y descuenta. Entonces comienza el desconcierto. Se repiten los errores que pueden perseguir a los de Gallego durante todo el torneo. Tuzzio y Galeano se confían demasiado. Se descuidan y Jerónimo Morales Neumann empata. Hay una sensación: Independiente puede perderlo. Los pibes y no tan pibes de Sabella tienen ganas. Sin embargo el Rojo muestra su corazón, su garra, su fuerza que le da un plus. Piatti en el área pincha, la levanta una, dos, tres veces como si estuviera en Copacabana, y la mete. Desahogo, euforia para el público. El Diablo hizo su trabajo.
Independiente es un equipo por momentos desequilibrado, arriesgado, pero tiene temple. Van cuatro fechas nada más pero ya da una imagen de que algo importante puede pasar.