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jueves, 13 de enero de 2011

Messi, dorado y embarrado

*La columna fue escrita para el blog español fiebredefutbol.com 

 
 Lionel Messi es el mejor jugador del mundo. La afirmación que en estos días es noticia por la entrega del Balón de Oro parece tener su costado polémico no sólo en España por haber quedado relegados Andrés Iniesta y Xavi, las dos figuras del Campeón del Mundo en Sudáfrica. En la tierra del mismo Messi se discute sobre él. La rareza sucede en verdad no tanto por el brillante rendimiento de Leo semana a semana con la camiseta blaugrana, sino por su actuación cuando le toca vestir la celeste y blanca. Esto último conduce a muchos argentinos a repensar si Messi es realmente el mejor del Planeta. Sí, aunque cueste creerlo.

Messi es para los argentinos una figura televisiva antes que un héroe de carne y hueso, un verdadero ídolo. Lo mejor del rosarino lo han visto vía satélite en la comodidad de un sofá frente al televisor y no es un estadio; y esto al melancólico argentino le produce una imagen distante, fría. Consecuencia de una devaluación, ineptitud de los dirigentes o por simple tercermundismo, Messi no debutó en una cancha argentina. Es más: ni siquiera jugó en juveniles. Sí lo hizo en infantiles de Newell’s Old Boys de Rosario y de aquella época solo quedan unas pocas imágenes de una verdadera pulga esquivando rivales y festejando con un revoleo de su camiseta rojinegra. Como muestra del nulo registro que existe en Argentina de esos momentos de Messi, las imágenes pertenecen a la televisión peruana. 

La primera vez que vistió la casaca argentina fue a los apurones, en un amistoso armado especialmente en el momento en que España lo tentaba para nacionalizarse y vestir la Roja. Fue en 2004 en el estadio Diego Armando Maradona. Ese nombre y el mito viviente de ese hombre también juegan su partido para los ojos de aquellos que están en este lado del mundo. La comparación existió, existe y existirá ya sea para el parroquiano de bar de café,  para el simple trabajador y también para aquellos que nos ganamos la vida hablando de fútbol en un medio de comunicación. En cualquiera de esos ámbitos se pueden escuchar sentencia tales como "no es Maradona, no tiene el carácter de Diego", "todavía no ganó nada con la Selección" y "que alguna vez juegue en Argentina como en el Camp Nou", a manera de súplica pero sobre todo de reto. La realidad es que el Messi versión Selección argentina se le pareció poco al que brilla en Europa sobre todo en la fase clasificatoria al último mundial, pero de ahí a dudar de su talento hay un largo camino que muchos prefieren acortar.

A varios le cuesta entender que Messi es Messi y no Maradona por más que sea zurdo y se lo considere el mejor. A muchos otros hasta parece molestarle su existencia. Quizás la mejor explicación la brinde Fabián Casas, periodista y escritor, quien en su descripción del fanatismo maradoniano (según el escriba el ‘gordismo’), expresó en forma irónica lo siguiente: "…Messi a diferencia de Maradona tiene un problema clave, difícil de digerir para los ‘gordistas’. No es argentino. De hecho es gracias a la Madre Patria y los euros del Barcelona que el joven nacido en Rosario puede jugar en las grandes ligas. Es gracias al Barca que Messi y su familia tienen un futuro por delante. Fue en los laboratorios del Barca donde lo alargaron, lo cuidaron con algodones y le dieron una identidad".

El argentino que aún no interpretó que Messi es el mejor en el mejor equipo del mundo y que no entiende que en la Selección ningún DT lo supo ubicar ni rodear como corresponde, suele estar cerca del pensamiento del párrafo anterior. El argentino adorador de las polémicas y las dicotomías lo hace enfrentar a Messi hasta con el propio Messi en la opinión pública.

Los títulos en la categoría Sub 20 y Sub 23 (Juegos Olímpicos de China) no se recuerdan. Es cierto que Messi no integró un plantel campeón argentino, como tampoco lo han integrado aquellos cientos que vistieron la celeste y blanca en los últimos 18 años. La gran oportunidad de romper la racha de frustraciones estará en el propio suelo argentino en la próxima Copa América de julio próximo, con Messi con la 10 en la espalda y muy probablemente con la cinta de capitán. El propio Leo sabe que ése debe ser su torneo y que de brillar todo lo que se dice quedará en el olvido.



domingo, 13 de junio de 2010

Recién comienza a caminar, puede volar

El que sigue tratará de ser un mensaje optimista, pese a las habituales condiciones de quien escribe.

El primer paso está dado. Había que ganar y se ganó. Con dudas, con muchas cosas por mejorar. Con errores que ante otros rivales no se pueden repetir, es cierto, pero se consiguió la victoria en el debut, algo fundamental en la Copa del Mundo.
Entre lo positivo del triunfo ante Nigeria resalta la actuación de Lionel Messi. Brillante, soñadora, la performance del "mejor jugador del mundo" fue como tal. Individualista cuando era necesario, asistidor cuando hacía falta. Lo de Messi fue su mejor actuación con la camiseta argentina.
¿El equipo? Y... todavía le falta. Tiene dos versiones. Es ciclotímico. Por momentos anda a paso firme y parece que va a golear. Y al rato se muestra inseguro, mal parado. Sobre esto influyó una defensa sin un esquema acorde: una línea de 4 hombres sin un marcador lateral derecho. Jonás no es culpable, simplemente partícipe y obediente. Le pidieron que se pare ahí e hizo lo que pudo. Demichelis en cambio jugó de lo suyo y lo hizo mal. Samuel alternó entre el blanco y el negro. Y Heinze tomó confianza con el gol y fue de lo mejor. Precisamente en el gol se le percibió un movimiento inteligente para meterse en el área y cabecear al hombre que siempre fue respaldado por Maradona. ¿Jugada preparada tras las lonas? Pareció que sí.
Lo que sucedió en la última línea puede corregirse con algunos cambios. Burdisso merece estar. Otamendi y quizás mejor Clemente pueden ser laterales.
Mascherano fue el de siempre. Preciso, tiempista para el quite y la distribución. Verón jugó de Verón y cumplió pese algunas fallas en pases cortos. En la pelota parada demostró ser fundamental como en el corner del gol. Era anunciado que pueda perderse uno de los tres partidos de primera ronda por su resistencia física, y es probable que eso ocurra el jueves contra Corea.

Di María terminó siendo una incógnita por más que ya sea una confirmación. En un equipo que poco y nada se recostó por izquierda, estuvo ausente. Además, en algunas jugadas del complemento se cerró en vez de pegarse a la raya. Lo único fue una pared que levantó con Messi a quien dejó sólo de cara al arquero.
Falló el goleador. Maradona lo sabe y lo remarcó en la conferencia con una dura reprimenda. Higuaín se mostró nervioso a la hora de definir. Raro en él, pero ocurrió. Enyeama fue figura, sí, pero en dos oportunidades Pipita pateó al bulto. Mientras, quien esto escribe espera volver a ver al Tevez de la Copa Libertadores de 2003 o al del Corinthians. Si aparece en los próximos partidos combinándose con Messi, Argentina asesinará a sus rivales. Por el momento no hubo maltrato a los de enfrente y sí escenas de pánico sobre el final.
Todo lo bueno se repetirá y hasta se mejorará. Más de lo que se falló ante el arco rival no se fallará. Seguro. Todo lo malo es corregible y hay solución, sólo falta que Maradona sepa meter mano (¿de Dios?).
El equipo empezó a caminar como se hace en un debut. Las alas están, así que pronto puede volar hasta el final.

domingo, 21 de marzo de 2010

El mejor


La correcta suspensión del clásico permitió subir un canal y poner al Barcelona. Y ver al Barcelona es mucho más que apreciar al mejor equipo del mundo. Es la eterna comparación y la envidia, también es el deleite. Lo de la comparación pasa obviamente por el mejor jugador del mundo. Messi es hoy el hombre más decisivo y desequilibrante del Planeta dentro de un terreno de juego, aún más que en 2009, el año en el que él y su equipo ganaron todo. Lo de la comparación es, obviamente, por su desigual rendimiento cuando se pone la de la Selección.


Messi es Messi vestido de blaugrana. Messi no es Messi sino uno más cuando se viste de celeste y blanco. Y esto quizás sea una sana demostración de que hasta el más individualista depende de un equipo, vaya contradicción.

Van apenas 5 minutos de juego en Zaragoza y el 10 del Barcelona arranca en mitad de cancha sobre la raya lateral derecha. Se para de frente a su arco. Recibe la pelota y tira un taco como autopase para sacarse la marca de encima. Se perfila y tiene a un compañero para descargar. Surge la primera pared. La lleva y ya tiene otra opción de pase que le va limpiando el camino. Toca y se la tocan. Y ya está en tres cuartos por el medio. Juega hacia delante. La jugada continúa pero Messi se pierde en la misma o eso parece, equivocadamente. Hay un defensor local que comete un error y esto provoca que el balón vaya a la izquierda del ataque catalán. Messi ya empezó a acelerar y espera en el área tras recorrer por lo menos 25 metros sin la pelota. Llega el centro a media altura, a la medida de él, quien pone la cabeza y anota. No es un golazo (ya van a venir), es simplemente la demostración de que el rosarino tiene muy buenos jugadores alrededor. Sea Dani Alves, Keita, Maxwell o Yaya Toure (en el banco estaban Puyol, Iniesta y Henry, un lujo) hay una idea colectiva que en Argentina no se ve ni se vislumbra. Los mencionados compañeros de Messi, los que estaban dentro o fuera del campo de La Romareda, tienen un nivel que hasta acá algunos componentes de la Selección no han demostrado y otros directamente nunca tendrán. La utilización de los laterales que suben permanentemente o de los medios que se muestran como receptores de pases cortos, son vitales en la vida de Messi. Pedirle a Otamendi que jugando de 4 haga el trabajo de Dani Alves sería un desatino y hasta una burla a las posibilidades del prometedor central (y no lateral) de Vélez. Ni que hablar si Messi decide cambiar de punta y se encuentra con Heinze. El vértigo de Di María o de Jonás pueden ser productivos, eso sí, aunque no tanto si se buscan hombres de buen pie que puedan ponerse de frente al 10 y de espaldas al arco rival como para allanarle el camino con una devolución rápida y a un toque. Pretender que ese Messi del Barcelona (generador de jugadas de ataque) sea el mismo en el conjunto de Maradona por lo menos hoy a 80 días de Sudáfrica, sin trabajo ni un esquema bien pensado, es imposible.

En el complemento se vió la versión unipersonal de Messi en su esplendor, la que también se le reclama en la Selección y todavía no apareció, quizás sí por absoluta responsabilidad de él. Trabó una pelota pasando mitad de cancha, la luchó con vehemencia y ganó pese a su supuesta inferioridad física. Siguió, se metió en el área, la adelantó un poco y corrió el riesgo de perderla, pareció que se le iba, pero no. Hizo una gambeta mágica y otra y definió. Genial, Messi en estado puro. El Messi que todavía no vimos en la Selección. Y hubo más, recibió la pelota de Iniesta (otro crack que en Argentina no hay) a unos 25 metros del arco, encaró, pateó y fue gol. Muy sencillo. Un gol que significa confianza.

Luego Zaragoza descontó en dos oportunidades y se puso a uno del empate. Fue así que en la primera jugada después del saque de mitad de cancha, parece que se enojó y se metió por derecha (su costado preferido) en el área. A puro dribbling con la cara externa del botín zurdo se sacaba muñecos de encima, yendo hacia afuera, hasta que a los defensores de Zaragoza no les quedó otra que derribarlo con un manotazo, porque por más que se tiraban con los pies en punta no podían. Messi bien podría haber pateado el penal para seguir sumando en su cuenta de futuro Pichichi (lleva 25 goles en 27 fechas de la Liga, ) pero en un acto de generosidad y también de liderazgo, decidió cederle el tiro a Zlatan, quien como para hacer dudar de porqué gana más de 10 millones de euros venía de errarse uno tras otro goles fáciles. En esto de decidir y definir acerca de los actos de sus compañeros, también hay una clara diferencia de actitudes según la camiseta que se ponga.

Culpas compartidas y responsabilidades individuales (del DT de Argentina o de la figura según el caso) aún nadie vio al Messi del Barcelona en la Selección. Hay que ser conscientes de que hay momentos que posiblemente se repitan y otros no. Messi es el mejor del mundo en el mejor equipo del mundo, por rendimiento colectivo la Argentina está por ahora lejos de ser el mejor del mundo. Aunque todavía queda algo de tiempo para corregir los errores y rendir el examen final.

jueves, 4 de marzo de 2010

¿Hay equipo?

Ganar siempre viene bien. A veces sin importar el cómo. Argentina ganó ante un rival de nombre. Uno de esos que siempre está al menos en semifinales. ¿Jugó bien el equipo de Maradona? No o al menos no brilló. ¿Especuló, arriesgó poco? Y sí. Pero esto no significa que haya dejado una pálida imagen. Y eso, para como viene siendo el ciclo, se valora y mucho.
Lo más importante más allá de un resultado es el equipo para el debut ante Nigeria. Y para eso parece haber certezas. Salvo la duda en el lateral derecho, no debería sorprender que se repitan los titulares de Munich ante Nigeria. El mediocampo es fija así como está. Messi e Higuaín son intocables. Romero será titular y en la defensa Demichelis, Samuel y Heinze son los preferidos del DT.
Ante los alemanes se acertó un error del rival y luego se cuidó el resultado. No está mal jugar así porque en un mano a mano post primera ronda, el exitismo que reina sólo va a pedir pasar a la siguiente fase. Pero con Messi e Higuaín a mano, da la sensación de que es un poco cobarde el planteo.
A propósito de planteo. Finalmente Maradona demostró a qué quiere jugar. Poner 4 centrales en la última línea, más dos carrileros que van y vuelven seguido, es una idea. Criticable quizás pero idea al fín. Y eso de pensar un orden, un esquema, aunque no guste el mismo, también hay que apreciarlo.
Por los últimos antecedentes (Mundial 2006, con Coloccini o Scaloni o Burdisso jugando de lateral derecho) es para cuestionar que no haya laterales de verdad que ocupen la banda. Otamendi está claro no es 4. Heinze dio repetidas muestras que apenas si puede jugar de segundo marcador central. Pero, se sabe, para Maradona es uno de sus gladiadores. Clemente entró y se ubicó bien. Por suerte su regreso al fútbol argentino, trajo la posibilidad de ir a Sudáfrica con al menos uno que realmente sea lateral. Por otra parte Nico Burdisso dio una muestra más de su solvencia y su eficacia. Su aporte es necesario y puede ser vital en una defensa que por lo demostrado hasta aquí, en la etapa decisiva puede generar cierta zozobra.
Con respecto a la lista, y a manera de recurrente juego periodístico, a continuación los que podrían llegar a ser los 23 de Diego Armando para el Mundial, en donde no entran predilecciones personales, simplemente insinuaciones e información.
Arqueros
Romero
Andujar
Pozo

Defensores
Otamendi
Demichelis
Burdisso
Heinze
Samuel
Clemente     
Monzón

Mediocampistas
Jonás Gutiérrez
Mascherano
Verón
Bolatti
Dátolo
Di María
Maxi Rodríguez
Pastore

Delanteros
Messi
Higuaín
Palermo
Tevez
Agüero

jueves, 11 de junio de 2009

Otro dolor de cabeza

La derrota ante Ecuador da pie a varias frases hechas que suelen utilizarse en el fútbol. "Los goles que te perdés en el arco de enfrente, los pagás en el propio", "los goles no se merecen, se hacen", "el fútbol es así".
Y si bien es cierto que Argentina mereció irse en ventaja al vestuario en el entretiempo, los tres puntos se quedaron en Quito porque los ecuatorianos supieron jugar su partido y el equipo de Maradona no.
Cuando Messi tuvo todo para definir debajo del arco, falló. Cuando Tevez tuvo la chance de "romperle el arco" (frase pronunciada por él mismo en Alemania) a Elizaga, se la dio a las manos anunciadamente. Cuando había que aprovechar una contra ante una defensa abierta y que achicaba mal, se desaprovechó la ocasión. Cuando Gago podía elegir a dónde ponerla, cerró los ojos y pateó para el lucimiento una vez más del arquero argentino Marcelo Elizaga, al que no se le recuerdan partidos como el de Quito en el fútbol nuestro.
Entonces después sí, Ecuador hizo la suya. Tocó la pelota, aprovechó el lógico cansancio argentino y pateó desde lejos. A propósito, ¿es tan difícil patear al arco desde afuera en la altura? ¿Por qué si los dueños de casa lo hacen para aprovechar la velocidad que toma la pelota, nosotros no lo hacemos?
Argentina se desinfló en los últimos 25 minutos. No tuvo luces, perdió fácil la pelota (como Zanetti en el primer gol ecuatoriano) y terminó derrotado.
Si se analiza rendimientos individuales hay que hablar de un Tevez antes del penal y otro abatido después. De un Messi que intentó su juego en el primer tiempo y que falló en la definición, y que en el complemento hizo poco y nada. De los pobres rendimientos de los carrileros Jonás y Maxi. De un Heinze que acalló momentáneamente ciertas críticas jugando su mejor partido como lateral izquierdo. De un debut (por los puntos) promisorio de Nicolás Otamendi. De un Demichelis que sigue dejándole margen a la duda. De un Gago que pareció extrañar a Mascherano y de un Battaglia que pareció extrañar a la camiseta de Boca sobre su piel. Y de un Javier Zanetti que hace rato marca la necesidad de un recambio (¿por qué no Zabaleta?). ¿Andujar? Nada pudo hacer en los goles.
El equipo de Maradona hizo un buen trabajo en los primeros 45 minutos, pero el partido duró 90. Es la hora de las cuentas, de la preocupación, de pensar que queda Brasil, Paraguay en Asunción, un pobre Perú en River y cerrar frente a Uruguay en Montevideo quizás con la necesidad de jugarse la vida como los de Celeste.
Es la hora de pensar un equipo, de replantearse convocatorias, de idear un planteo táctico en función de los jugadores con lo que se cuenta. De prepararse y sobre todo trabajar.

sábado, 6 de junio de 2009

Tres puntos y mucho por mejorar

Para el bien de la Selección, para el ánimo del plantel y sobre todo del DT, el triunfo era necesario a cualquier precio. La goleada ante Bolivia todavía pesaba, la posición en la tabla previo al encuentro ante Colombia también. Ganar como sea, pareció ser el lema en el vestuario. Y la Argentina de Maradona cumplió. Ganó sin merecerlo. Ganó sin jugar bien. Ganó sin llegar con pelota dominada al área. Ganó y dejó mucha preocupación.
En el primer tiempo Colombia fue netamente superior. Llegó más, complicó con Rentería y Marín. Tuvo como figura a Vargas y sufrió un claro penal de Jonás a Zúñiga que el boliviano Ortubé no cobró. Antes aparentemente lesionado Agüero (pobre tarea que hace replantear su titularidad) dejó la cancha por Diego Milito. En el complemento el equipo del Diez arrancó con actitud y con un cambio que denota una falla en el planteo previo. Zanetti reemplazó a Gago para darle salida por derecha y para que Argentina ya no juegue con un 5 como 8. Queda para el análisis si sirve el famoso doble cinco en todos los partidos que juega la Selección. A los 10 tras el envión llegó el gol. Lo hizo uno de los puntos bajos del equipo, Daniel Cata Díaz. Fue tras una pelota parada sin olor a preparada. Y sirvió para quitarse el nerviosismo, la presión. Sin embargo, Argentina no mejoró. Messi siguió sin asociarse con sus compañeros salvo por momentos con Verón (el mejor, el más inteligente). Tevez pareció perdido. La defensa siguió vulnerable.
Los últimos minutos rozaron el dramatismo. Colombia fue a los ponchazos. Por suerte en su ataque jugaba el 9 titular de uno los peores equipos en la temporada del fútbol argentino. En Argentina resaltaba Mascherano y su empeño, sus corridas. Sus ganas para seguir en la cancha pese a estar contracturado provocaron una fuerte discusión con Heinze, quien le remarcaba que debía salir. El mediocampista del Liverpool eligió quedarse y exigirse, sabía que no podía viajar a Quito por doble amonestación. El equipo de Maradona terminó desdibujado tácticamente. 4 centrales, 1 lateral derecho, 1 volante central lesionado, 1 carrilero que corría por todos lados menos por su carril, 1 rueda de auxilio, 1 estrella y 1 delantero. Y a reventarla y a aguantarla si se puede.
¿Que dejó la Argentina? Muchas dudas defensivas (¿se puede jugar con línea de 3 con defensores lentos e inseguros?). Un muy buen debut del arquero Andujar quien respondió con seguridad. La afirmación de que la cabeza de Verón es necesaria. Una cuota más impaga por Messi en estas eliminatorias. La entrega de Mascherano. Y 3 puntos tranquilizadores pero que no tapan las fallas ni los errores. Argentina dio hoy un gran paso hacia la clasificación. Pero jugando así, será imposible seguir hablando de victorias.

jueves, 2 de abril de 2009

De los errores se aprende


Del triunfalismo al ocaso. Así transcurrió el ánimo de la Selección de Diego Maradona en apenas 4 días. Del delirio del Monumental lleno que gozaba con las apiladas de Messi a este golpe de nocaut tremendo, inolvidable. Parece increíble pero tiene sus razones.
* Bolivia jugó su mejor partido en décadas. Botero, Martins, Da Rosa y Torrico jugaron el mejor partido de su vida.
* Argentina creyó que con el golpe por golpe apostando a la velocidad de Messi, Tevez y Maxi Rodríguez se podía ganar. Grave error: en la altura no se puede correr al mismo ritmo que en el llano.
* Defensivamente Argentina jugó pésimo y en eso no se puede poner de excusa a la altura.
* No hubo táctica pero sobre todo no hubo estrategia ni idea. Como era previsible por la velocidad y el movimiento de la pelota, Bolivia pateó al arco de Carrizo desde los 30 segundos; el primer remate del equipo de Diego fue a los 24 y terminó en un gol insólito de Lucho González. Antes y después hasta que el físico lo permitió, sólo arrestos individuales sin manejo colectivo, sin un freno.
* Quisimos ganarlo de la mano del Messi del último sábado, de la gran figura que es en Barcelona, pero o no sabía o nadie le explicó lo que era La Paz, tampoco que a veces hay que ser más inteligente. Sigue empecinado en hacer el gol inolvidable pero equivoca los caminos. Cuando debió romperle el arco a Arias la tocó sutilmente; cuando tuvo que ver a Maxi Rodríguez solo por el segundo palo pateó al bulto. Si suben los centrales a cabecear, con lo que cuesta volver, no sirve un tirito porque la contra puede ser mortal. Resultado: 3er gol de Bolivia.
* No hubo pausa (y no se reclama por Riquelme), no hubo control ni dominio. Argentina fue superado, desbordado.
* Por ser Argentina, por ser Maradona, por jugar con Messi y cía. El DT creyó tal vez que no era necesario aguantar, esperar, armar “un” plan diferente a lo que se acostumbra por tener la celeste y blanca. Quiso matar o morir “encarando a la altura” y ahí está el costo.
* La altura no es cuento, la muestra fue el ahogo de Mascherano (habituado a las corridas) quien no pudo establecerse en cancha.

Mensaje de esperanza: todo se puede corregir, de los errores se aprende. Y si el golpe iba a llegar, mejor que sea en este momento cuando todavía hay tiempo de mejorar, de retocar, de cambiar de buscar una revancha. Se salvan pocos: Gago y Carrizo (sí el arquero pese a sufrir 6), el resto tendrá que hacer su autocrítica, Diego también. Quizás su inexperiencia como DT quedó evidenciada.
Los que hacen cuentas y dejan puntos suspensivos luego de analizar los partidos que restan (sí, Ecuador en la altura de Quito, Paraguay en Asunción, Brasil adentro y Uruguay afuera) pifian feo. Esta Selección no sólo va a clasificar sino que va a estar entre los 4 mejores de Sudáfrica 2010. Salvo que no haya mea culpa ni humildad y que la paliza no sirva para crecer.

Foto: EFE

domingo, 29 de marzo de 2009

Un buen debut y una ilusión

Luego de una goleada como esta ante Venezuela, es mejor ser cautos, ¿se puede? Se debe pero es difícil. Y la cautela pasa por el rival, por ese débil equipo vinotinto que ni jugó, ni se defendió en el Monumental. Porque no siempre habrá una Venezuela semejante enfrente. Aunque sí estará de este lado un Messi con ganas (muchas veces en exceso) de hacer el gol inolvidable, iluminado por la 10 que le prestó su DT; un Tevez distinto, útil como no lo había sido en los últimos tiempos; un Mascherano tiempista, atento, aguerrido; y dos carrileros enérgicos, positivos, generadores de surcos, imparables como Maxi R y Jonás G. Ellos más Gago encienden la ilusión de que se puede pelear por algo importante, por aquello que es esquivo desde hace más de 20 años.
Tras el partido de ayer, el arquero y las pruebas defensivas generan incógnita por la ya mencionada patética actuación venezolana. Por eso hay que esperar, se debe tener en cuenta que puede faltar altura y hasta algún preparativo extra en las pelotas detenidas, pero hay tiempo. Hay tiempo y ganas. Hay un compromiso evidente de estos jugadores para con la camiseta primero y con el entrenador después.
La mano terrenal de Maradona se va viendo de a poco. Carrizo, Angeleri, Zanetti en una posición extraña (lo único bueno fue en el primer gol cuando se salió del libreto), Messi por derecha, Verón para tener la pelota los últimos 15. Son todas cosas que el Diez va probando y que salieron de su cabeza.
Verlo parado al costado con ropa oficial de la Selección aún es extraño. Si hasta dan ganas de gritar "entrá un ratito, Diego". Pese a la imposibilidad, su imagen y la de "su" equipo generan un aura, un sueño que muy posiblemente en Sudáfrica se haga realidad: que la Argentina vuelva a estar entre los 4 mejores del mundo.
Ser cautos es tan difícil

lunes, 16 de marzo de 2009

¿Por qué el hincha de Boca eligió a Riquelme?



¿La Bombonera se puso en contra de Maradona? ¿O a favor de Riquelme? ¿Una cosa es igual a la otra? En esta Argentina acostumbrada a los antagonismos, sí. ¿Pero murió el romance "eterno" entre el hincha de Boca y Diego? ¿O fue un claro apoyo a Román, el 10 que les dio las mayores alegrías? La primera pregunta aun no tiene una respuesta contundente, pero muy pronto puede tenerla.

El DT de la Selección, el que Riquelme no llamó por su nombre y apellido en Telenoche, entendió el juego en la previa y por eso dejó su palco vacío, tan vacío que se pudo apreciar el detalle de una foto suya junto al 10 de Boca con ropa de la Selección, vaya detalle. Entonces la explosión, el grito desaforado al verlo asomar su cabeza desde el vestuario, el "riqueeeelmeeriqueeeeelmeeee" hasta enrojecer la cara de furia, de aliento, de orgullo por el jugador que ganó los principales títulos en la historia de Boca. Y además ese canto que cada tanto suena en La Boca: "la Selección se va a ...." a donde usted ya sabe. ¿Por qué? Simplemente porque el hincha de Boca siempre se sintió alejado de la celeste y blanca, porque históricamente (aunque con salvedades en la última década) River tuvo mayoría de convocados y hasta de campeones con la Argentina, mientras que los jugadores xeneizes vivieron sinsabores varios con la Selección (el mismo Riquelme, Palermo y sus penales). Si hasta uno de los mayores fracasos en la vida del seleccionado argentno (el primero por lejos es la eliminación del equipo de Bielsa en 2002), ocurrió en La Bombonera en 1969.

Pero de este análisis, acertado o errado, a enfrentarse con Maradona hay una distancia importante. Sin embargo queda claro que el hincha de Boca sintió que le tocaron a su ídolo, que lo despreciaron, que lo obligaron a tomar la decisión de apartarse. Pero del otro lado esta el Diego, el Diego de la gente, el Diego bostero, Dieguito del 81, el del mechón que volvió en 1995, el del palco y sus gestos a la tribuna de River. Y entonces, ¿todo eso o Román? parece haberse preguntado el hincha dispuesto a rivalizar ¿Todo eso o el hombre que se agranda en los clásicos y que jamás perdió una final de Copa? Lo último pesa más.
Riquelme ganó las copas Libertadores de 2000, 2001 y 2007, esta última con la máxima expresión futbolística de su carrera. Maradona en cambio jamás jugo el principal certamen internacional de este continente.
Ambos sí tienen cosas en común. Surgidos de Argentinos Juniors lograron ganar un torneo local ni bien llegados a Boca (Román debutó en 1996 pero su primer torneo como titular titular fue el Apertura 98). Los dos regresaron de una Europa que los despreciaba, pero la última versión de Maradona jugador fue desdibujada, desprolija. Riquelme en cambio, volvió y con él Boca ganó la Libertadores, la Recopa y un título local en 1 año y medio.
Todo esto parece haber pesado más en el hincha que ayer fue a la Bombonera, y no se puede soslayar que la mayoría de los que hoy van a la cancha son los que vivieron esta última etapa dorada de Boca 98-08 con Riquelme como estandarte, sobre todo los jovenes que hoy tienen entre 18 y 25 años.
Maradona, aunque quizás suene extraño, ya pasó más partidos en su palco que en el césped de La Bombonera.
Diego sí recibió el apoyo solitario de la tribuna media que da a espaldas a Casa Amarilla, la que suele estar repleta de delincuentes que andan a los tiros por la calle lidiando sus asuntos económicos como mafiosos que son.
La balanza azul y oro se inclinó hacia Román pero en un contexto bien argentino de querer dividir las aguas. Evidentemente nunca todos pueden tirar para al mismo lado en este país,"o sos de acá o sos traidor" es el lema de la calle o en este caso de la tribuna y la platea preferencial repleta de banderas caseras y no tanto.
Foto: lanacion.com

lunes, 16 de febrero de 2009

Lo que le falta a la Selección de Maradona

Resurgimiento, compromiso, actitud e inteligencia fueron algunas palabras que se pronunciaron para enmarcar el buen triunfo de la Argentina ante Francia en Marsella. Y las mismas sonaron con justas razones. El equipo de Maradona se muestra firme, seguro, pero claro, siempre se puede estar mejor porque hay cosas que todavía se pueden reformar más allá de las ganas que ahora demuestran los mismos que antes no comulgaban con Basile.

Aunque "los equipos se deben armar de atrás para adelante" en este caso parece que lo primero que hay que retocar es lo de arriba. Sigue dejando muchas dudas la dupla Agüero - Messi y se sabe que no es precisamente por la figura del club catalán. Aun el Kun no ha rendido en la Selección como para ser titular y tampoco posee las características de un jugador de área que pueda ser goleador y buena dupla de ataque de Messi. Carlos Tevez en apenas 10 minutos terminó siendo más productivo que Agüero en 80, aunque el nacido en Fuerte Apache quizás no debería ser la opción 1 para la ofensiva. Diego Milito, Lisandro López, Fernando Cavenaghi y Gonzalo Higuaín, sobre todo este último, merecen una oportunidad al lado del hombre que todos consideran el mejor del mundo en la actualidad. A propósito ¿Higuaín seguirá marginado de las convocatorias? ¿Por qué nadie le pregunta al DT por su ausencia?

En el medio ya lo reafirmó el Diez y ellos lo dejan demostrado en la cancha. Todo debe girar en torno a Gago y a Mascherano ¿con Riquelme o sin Riquelme? La respuesta la tiene el DT, aunque si por los costados los carrileros (Jonás, Maxi., Di María) funcionan, habrá que ver...
Y atrás queda el interrogante acerca de si Javier Zanetti tiene nivel como para jugar el Mundial 2010, y generan satisfacción Gabriel Heinze jugando en su posición original y Emiliano Papa como lateral izquierdo.

A poco más de un año de renovarse la ilusión mundialista, la expectativa y la ilusión se engrandecen. Deberá confirmarse todo lo bueno que se vio en dos amistosos cuando se pongan en juego los "porotos" en las eliminatorias. Todo parece indicar que la buena senda continuará, ya sea con ayudantes de campo innecesario o sin ellos.

lunes, 19 de enero de 2009

¿Y si encontramos al 9?

Hay una afirmación que se repite continuamente en cada gol de Gonzalo Higuaín en Real Madrid. ¿Sirvió para ganar? Sí y mucho. Es evidente que ya sea desde el banquillo o como titular, Pipita ha resultado fundamental para el club más importante del planeta en los últimos 2 años. Su primer gol en la Liga fue en un derby ante el Atlético y significó el empate. Más tarde anotó por primera vez en el Bernabeu frente a Espanyol en un agónico 4-3 que ayudó para conseguir el título. Lo mismo ocurrió un año después ante Osasuna. Aquellos goles en el River - Boca versión Apertura 2006 no pueden obviarse. En resumen este pibe de 21 años que nació en Brest, ciudad francesa en la que su padre jugaba tras vestir la de Boca y antes de ponerse la de River, ya eligió hace un tiempo que por más que tiene un pasaporte color bordó en el cajón, él quiere jugar para la Argentina, el país en el que creció y que siente. Por algo ya se puso la celeste y blanca en el sub 23 y desechó los llamados de Raymond Domenech. Sin embargo cuando se habla de convocatorias no suena fuerte su nombre. Y pese a la sequía de delanteros de área con verdadera presencia goleadora dentro de ella, Pipita ni parece estar en la cabeza del pueblo. Curioso pero real.
¿Tendrá anotado Maradona su nombre? ¿Lo imagina en el 11 ideal? ¿O seguirá con esa idea de que con "los bajitos me arreglo"? ¿Habrá que pensar que nunca sera convocado por el 10 ya que no estuvo presente en la mesa madrileña de hace unas semanas? Sea cual fuese la idea de Diego, Gonzalo Higuaín ya demostró que merece su oportunidad porque los goles los hace nada más ni nada menos que con la blanca del Madrid y todos ellos tienen importancia.