La derrota ante Ecuador da pie a varias frases hechas que suelen utilizarse en el fútbol. "Los goles que te perdés en el arco de enfrente, los pagás en el propio", "los goles no se merecen, se hacen", "el fútbol es así".
Y si bien es cierto que Argentina mereció irse en ventaja al vestuario en el entretiempo, los tres puntos se quedaron en Quito porque los ecuatorianos supieron jugar su partido y el equipo de Maradona no.
Cuando Messi tuvo todo para definir debajo del arco, falló. Cuando Tevez tuvo la chance de "romperle el arco" (frase pronunciada por él mismo en Alemania) a Elizaga, se la dio a las manos anunciadamente. Cuando había que aprovechar una contra ante una defensa abierta y que achicaba mal, se desaprovechó la ocasión. Cuando Gago podía elegir a dónde ponerla, cerró los ojos y pateó para el lucimiento una vez más del arquero argentino Marcelo Elizaga, al que no se le recuerdan partidos como el de Quito en el fútbol nuestro.
Entonces después sí, Ecuador hizo la suya. Tocó la pelota, aprovechó el lógico cansancio argentino y pateó desde lejos. A propósito, ¿es tan difícil patear al arco desde afuera en la altura? ¿Por qué si los dueños de casa lo hacen para aprovechar la velocidad que toma la pelota, nosotros no lo hacemos?
Argentina se desinfló en los últimos 25 minutos. No tuvo luces, perdió fácil la pelota (como Zanetti en el primer gol ecuatoriano) y terminó derrotado.
Si se analiza rendimientos individuales hay que hablar de un Tevez antes del penal y otro abatido después. De un Messi que intentó su juego en el primer tiempo y que falló en la definición, y que en el complemento hizo poco y nada. De los pobres rendimientos de los carrileros Jonás y Maxi. De un Heinze que acalló momentáneamente ciertas críticas jugando su mejor partido como lateral izquierdo. De un debut (por los puntos) promisorio de Nicolás Otamendi. De un Demichelis que sigue dejándole margen a la duda. De un Gago que pareció extrañar a Mascherano y de un Battaglia que pareció extrañar a la camiseta de Boca sobre su piel. Y de un Javier Zanetti que hace rato marca la necesidad de un recambio (¿por qué no Zabaleta?). ¿Andujar? Nada pudo hacer en los goles.
El equipo de Maradona hizo un buen trabajo en los primeros 45 minutos, pero el partido duró 90. Es la hora de las cuentas, de la preocupación, de pensar que queda Brasil, Paraguay en Asunción, un pobre Perú en River y cerrar frente a Uruguay en Montevideo quizás con la necesidad de jugarse la vida como los de Celeste.
Es la hora de pensar un equipo, de replantearse convocatorias, de idear un planteo táctico en función de los jugadores con lo que se cuenta. De prepararse y sobre todo trabajar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario