Luego de una goleada como esta ante Venezuela, es mejor ser cautos, ¿se puede? Se debe pero es difícil. Y la cautela pasa por el rival, por ese débil equipo vinotinto que ni jugó, ni se defendió en el Monumental. Porque no siempre habrá una Venezuela semejante enfrente. Aunque sí estará de este lado un Messi con ganas (muchas veces en exceso) de hacer el gol inolvidable, iluminado por la 10 que le prestó su DT; un Tevez distinto, útil como no lo había sido en los últimos tiempos; un Mascherano tiempista, atento, aguerrido; y dos carrileros enérgicos, positivos, generadores de surcos, imparables como Maxi R y Jonás G. Ellos más Gago encienden la ilusión de que se puede pelear por algo importante, por aquello que es esquivo desde hace más de 20 años.
Tras el partido de ayer, el arquero y las pruebas defensivas generan incógnita por la ya mencionada patética actuación venezolana. Por eso hay que esperar, se debe tener en cuenta que puede faltar altura y hasta algún preparativo extra en las pelotas detenidas, pero hay tiempo. Hay tiempo y ganas. Hay un compromiso evidente de estos jugadores para con la camiseta primero y con el entrenador después.
La mano terrenal de Maradona se va viendo de a poco. Carrizo, Angeleri, Zanetti en una posición extraña (lo único bueno fue en el primer gol cuando se salió del libreto), Messi por derecha, Verón para tener la pelota los últimos 15. Son todas cosas que el Diez va probando y que salieron de su cabeza.
Verlo parado al costado con ropa oficial de la Selección aún es extraño. Si hasta dan ganas de gritar "entrá un ratito, Diego". Pese a la imposibilidad, su imagen y la de "su" equipo generan un aura, un sueño que muy posiblemente en Sudáfrica se haga realidad: que la Argentina vuelva a estar entre los 4 mejores del mundo.
Ser cautos es tan difícil
domingo, 29 de marzo de 2009
lunes, 16 de marzo de 2009
¿Por qué el hincha de Boca eligió a Riquelme?

¿La Bombonera se puso en contra de Maradona? ¿O a favor de Riquelme? ¿Una cosa es igual a la otra? En esta Argentina acostumbrada a los antagonismos, sí. ¿Pero murió el romance "eterno" entre el hincha de Boca y Diego? ¿O fue un claro apoyo a Román, el 10 que les dio las mayores alegrías? La primera pregunta aun no tiene una respuesta contundente, pero muy pronto puede tenerla.
El DT de la Selección, el que Riquelme no llamó por su nombre y apellido en Telenoche, entendió el juego en la previa y por eso dejó su palco vacío, tan vacío que se pudo apreciar el detalle de una foto suya junto al 10 de Boca con ropa de la Selección, vaya detalle. Entonces la explosión, el grito desaforado al verlo asomar su cabeza desde el vestuario, el "riqueeeelmeeriqueeeeelmeeee" hasta enrojecer la cara de furia, de aliento, de orgullo por el jugador que ganó los principales títulos en la historia de Boca. Y además ese canto que cada tanto suena en La Boca: "la Selección se va a ...." a donde usted ya sabe. ¿Por qué? Simplemente porque el hincha de Boca siempre se sintió alejado de la celeste y blanca, porque históricamente (aunque con salvedades en la última década) River tuvo mayoría de convocados y hasta de campeones con la Argentina, mientras que los jugadores xeneizes vivieron sinsabores varios con la Selección (el mismo Riquelme, Palermo y sus penales). Si hasta uno de los mayores fracasos en la vida del seleccionado argentno (el primero por lejos es la eliminación del equipo de Bielsa en 2002), ocurrió en La Bombonera en 1969.
Pero de este análisis, acertado o errado, a enfrentarse con Maradona hay una distancia importante. Sin embargo queda claro que el hincha de Boca sintió que le tocaron a su ídolo, que lo despreciaron, que lo obligaron a tomar la decisión de apartarse. Pero del otro lado esta el Diego, el Diego de la gente, el Diego bostero, Dieguito del 81, el del mechón que volvió en 1995, el del palco y sus gestos a la tribuna de River. Y entonces, ¿todo eso o Román? parece haberse preguntado el hincha dispuesto a rivalizar ¿Todo eso o el hombre que se agranda en los clásicos y que jamás perdió una final de Copa? Lo último pesa más.
Riquelme ganó las copas Libertadores de 2000, 2001 y 2007, esta última con la máxima expresión futbolística de su carrera. Maradona en cambio jamás jugo el principal certamen internacional de este continente.
Ambos sí tienen cosas en común. Surgidos de Argentinos Juniors lograron ganar un torneo local ni bien llegados a Boca (Román debutó en 1996 pero su primer torneo como titular titular fue el Apertura 98). Los dos regresaron de una Europa que los despreciaba, pero la última versión de Maradona jugador fue desdibujada, desprolija. Riquelme en cambio, volvió y con él Boca ganó la Libertadores, la Recopa y un título local en 1 año y medio.
Todo esto parece haber pesado más en el hincha que ayer fue a la Bombonera, y no se puede soslayar que la mayoría de los que hoy van a la cancha son los que vivieron esta última etapa dorada de Boca 98-08 con Riquelme como estandarte, sobre todo los jovenes que hoy tienen entre 18 y 25 años.
Maradona, aunque quizás suene extraño, ya pasó más partidos en su palco que en el césped de La Bombonera.
Diego sí recibió el apoyo solitario de la tribuna media que da a espaldas a Casa Amarilla, la que suele estar repleta de delincuentes que andan a los tiros por la calle lidiando sus asuntos económicos como mafiosos que son.
La balanza azul y oro se inclinó hacia Román pero en un contexto bien argentino de querer dividir las aguas. Evidentemente nunca todos pueden tirar para al mismo lado en este país,"o sos de acá o sos traidor" es el lema de la calle o en este caso de la tribuna y la platea preferencial repleta de banderas caseras y no tanto.Foto: lanacion.com
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Diego Maradona,
Román Riquelme,
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