El paso es lento pero firme, sin dudas. Así va Argentina, camino a la segunda ronda y con el sueño intacto. La goleada ante Corea es vital para mantener la llama encendida. El fuego quema a los rivales y protege a los propios. El equipo de Maradona (sí señores, es un equipo) es potente, inteligente, contundente y todavía no mostró todo.
Es que ante los asiáticos le alcanzó con regular, con controlar el juego durante la primera parte tras sacar diferencias en la pelota parada (¿quién confiaba que esa iba a ser la llave de los primeros 2 triunfos en Sudáfrica?). Si hasta los sofocones que pasó en un breve lapso del complemento, se produjeron a partir de ese descuento que nació en un error grosero de un Demichelis que sigue sin brindar confianza. De todas maneras nunca pareció estar en riesgo el triunfo.
De movida, el ingreso de Maxi Rodríguez por Verón intentó equilibrar el sector derecho ante la insistencia de la posición de Jonás como lateral derecho. Sin embargo Corea nunca atacó por ese lado. En realidad jamás fue con demasiada convicción. Argentina en tanto, en la etapa inicial intentó moverse al ritmo que propuso Messi quien arrancó desde atrás de Higuaín y Tevez. En su repertorio se vieron pases cortos, algunos imprecisos, y una pegada formidable que dio origen al primero, que ante el rebote en Park Chu se percibe que la suerte está de nuestro lado. Aunque a la suerte siempre hay que ayudarla.
Messi otra vez participó para que Argentina anote. Corner corto, centro y ante una defensa impresentable, Burdisso anticipa y Pipita Higuaín finalmente logra marcar el gol que tanto le fue esquivo ante Nigeria. El segundo fue de cabeza. Hasta ahí el 100% de los tantos argentinos nacieron en la pelota quieta. La mano del DT y la convicción de los jugadores estan a la vista.
Ya se había contracturado Samuel, ya estaba Burdisso en su lugar, y el otro central, en el que Maradona siempre confió más (¿seguirá confiando de la misma manera?), falla de manera insólita. No despeja, no sabe dónde está parado, ni intuye que si va para adentro habrá un coreano: gol. Romero hace gestos. Tiene razón. Demichelis lamentablemente confirma las presunciones y los malos augurios por su pobre presente.
Argentina sale a jugar el segundo tiempo con sólo un gol de diferencia pero con la mente clara: sabe que si acelera un poco puede golear. Hay un par de avances coreanos por derecha. Pequeños sustos que quedan en el olvido cuando empieza a verse a un Higuaín con ganas de más y a un Messi que pone la pelota debajo de su suela, muestra su clase y maneja el partido.
A los 30 entra Agüero por un Tevez que es pura entrega, garra y sacrificio, no así luces. Choca cuando no debe hacerlo. Sigue sin ser el Tevez que la Argentina necesita para este momento, el Tevez de área que alguna vez brilló en La Bombonera. El Kun entra y en segundos se conecta con su amigo Messi. Toque, devolución, Leo quiere el suyo y Jung lo impide. Hay rebote, otra vez el rosarino y está Higuaín, en posición ilícita pero está y así marca el tercero. Apenas 4 minutos pasan y llega la máxima expresión futbolera del equipo de Diego en este Mundial. Se juntan Messi y Agüero. Se conocen, hablan el mismo idioma y llega el pase al goleador. Por si alguien el último sabado dudaba, aquí está Higuaín. El Pipita mostró su contundencia, su gran sentido de la ubicación y tiró un mensaje ante el posible reemplazo de Diego Milito si hoy volvía a fallar. El Kun, en tanto, en 15 minutos tuvo más precisión y claridad que Tevez en 2 partidos. Es cierto que el partido estaba rumbo a definirse.
Faltó el gol de Messi y ya hay impaciencia en su andar. Ya van a venir... seguro en la etapa eliminatoria, cuando la cosa sea a todo o nada. Por ahora también hay que decir que además de Messi, el jugador que mostró el nivel más parejo, sorpresivamente, es Gabriel Heinze.
Para el partido ante Grecia, Maradona puede y debe probar variantes. Jonás pagó su inexperiencia como lateral derecho con 2 amarillas. Samuel estará afuera por lesión. ¿Será necesario arriesgar a Verón a 5 días de un partido de Octavos? Seguramente que no. Diego sigue creciendo como DT y como su equipo, parece estar en pleno ascenso.
jueves, 17 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
Recién comienza a caminar, puede volar
El que sigue tratará de ser un mensaje optimista, pese a las habituales condiciones de quien escribe.
El primer paso está dado. Había que ganar y se ganó. Con dudas, con muchas cosas por mejorar. Con errores que ante otros rivales no se pueden repetir, es cierto, pero se consiguió la victoria en el debut, algo fundamental en la Copa del Mundo.
Entre lo positivo del triunfo ante Nigeria resalta la actuación de Lionel Messi. Brillante, soñadora, la performance del "mejor jugador del mundo" fue como tal. Individualista cuando era necesario, asistidor cuando hacía falta. Lo de Messi fue su mejor actuación con la camiseta argentina.
¿El equipo? Y... todavía le falta. Tiene dos versiones. Es ciclotímico. Por momentos anda a paso firme y parece que va a golear. Y al rato se muestra inseguro, mal parado. Sobre esto influyó una defensa sin un esquema acorde: una línea de 4 hombres sin un marcador lateral derecho. Jonás no es culpable, simplemente partícipe y obediente. Le pidieron que se pare ahí e hizo lo que pudo. Demichelis en cambio jugó de lo suyo y lo hizo mal. Samuel alternó entre el blanco y el negro. Y Heinze tomó confianza con el gol y fue de lo mejor. Precisamente en el gol se le percibió un movimiento inteligente para meterse en el área y cabecear al hombre que siempre fue respaldado por Maradona. ¿Jugada preparada tras las lonas? Pareció que sí.
Lo que sucedió en la última línea puede corregirse con algunos cambios. Burdisso merece estar. Otamendi y quizás mejor Clemente pueden ser laterales.
Mascherano fue el de siempre. Preciso, tiempista para el quite y la distribución. Verón jugó de Verón y cumplió pese algunas fallas en pases cortos. En la pelota parada demostró ser fundamental como en el corner del gol. Era anunciado que pueda perderse uno de los tres partidos de primera ronda por su resistencia física, y es probable que eso ocurra el jueves contra Corea.
Di María terminó siendo una incógnita por más que ya sea una confirmación. En un equipo que poco y nada se recostó por izquierda, estuvo ausente. Además, en algunas jugadas del complemento se cerró en vez de pegarse a la raya. Lo único fue una pared que levantó con Messi a quien dejó sólo de cara al arquero.
Falló el goleador. Maradona lo sabe y lo remarcó en la conferencia con una dura reprimenda. Higuaín se mostró nervioso a la hora de definir. Raro en él, pero ocurrió. Enyeama fue figura, sí, pero en dos oportunidades Pipita pateó al bulto. Mientras, quien esto escribe espera volver a ver al Tevez de la Copa Libertadores de 2003 o al del Corinthians. Si aparece en los próximos partidos combinándose con Messi, Argentina asesinará a sus rivales. Por el momento no hubo maltrato a los de enfrente y sí escenas de pánico sobre el final.
Todo lo bueno se repetirá y hasta se mejorará. Más de lo que se falló ante el arco rival no se fallará. Seguro. Todo lo malo es corregible y hay solución, sólo falta que Maradona sepa meter mano (¿de Dios?).
El equipo empezó a caminar como se hace en un debut. Las alas están, así que pronto puede volar hasta el final.
El primer paso está dado. Había que ganar y se ganó. Con dudas, con muchas cosas por mejorar. Con errores que ante otros rivales no se pueden repetir, es cierto, pero se consiguió la victoria en el debut, algo fundamental en la Copa del Mundo.
Entre lo positivo del triunfo ante Nigeria resalta la actuación de Lionel Messi. Brillante, soñadora, la performance del "mejor jugador del mundo" fue como tal. Individualista cuando era necesario, asistidor cuando hacía falta. Lo de Messi fue su mejor actuación con la camiseta argentina.
¿El equipo? Y... todavía le falta. Tiene dos versiones. Es ciclotímico. Por momentos anda a paso firme y parece que va a golear. Y al rato se muestra inseguro, mal parado. Sobre esto influyó una defensa sin un esquema acorde: una línea de 4 hombres sin un marcador lateral derecho. Jonás no es culpable, simplemente partícipe y obediente. Le pidieron que se pare ahí e hizo lo que pudo. Demichelis en cambio jugó de lo suyo y lo hizo mal. Samuel alternó entre el blanco y el negro. Y Heinze tomó confianza con el gol y fue de lo mejor. Precisamente en el gol se le percibió un movimiento inteligente para meterse en el área y cabecear al hombre que siempre fue respaldado por Maradona. ¿Jugada preparada tras las lonas? Pareció que sí.
Lo que sucedió en la última línea puede corregirse con algunos cambios. Burdisso merece estar. Otamendi y quizás mejor Clemente pueden ser laterales.
Mascherano fue el de siempre. Preciso, tiempista para el quite y la distribución. Verón jugó de Verón y cumplió pese algunas fallas en pases cortos. En la pelota parada demostró ser fundamental como en el corner del gol. Era anunciado que pueda perderse uno de los tres partidos de primera ronda por su resistencia física, y es probable que eso ocurra el jueves contra Corea.
Di María terminó siendo una incógnita por más que ya sea una confirmación. En un equipo que poco y nada se recostó por izquierda, estuvo ausente. Además, en algunas jugadas del complemento se cerró en vez de pegarse a la raya. Lo único fue una pared que levantó con Messi a quien dejó sólo de cara al arquero.
Falló el goleador. Maradona lo sabe y lo remarcó en la conferencia con una dura reprimenda. Higuaín se mostró nervioso a la hora de definir. Raro en él, pero ocurrió. Enyeama fue figura, sí, pero en dos oportunidades Pipita pateó al bulto. Mientras, quien esto escribe espera volver a ver al Tevez de la Copa Libertadores de 2003 o al del Corinthians. Si aparece en los próximos partidos combinándose con Messi, Argentina asesinará a sus rivales. Por el momento no hubo maltrato a los de enfrente y sí escenas de pánico sobre el final.
Todo lo bueno se repetirá y hasta se mejorará. Más de lo que se falló ante el arco rival no se fallará. Seguro. Todo lo malo es corregible y hay solución, sólo falta que Maradona sepa meter mano (¿de Dios?).
El equipo empezó a caminar como se hace en un debut. Las alas están, así que pronto puede volar hasta el final.
Etiquetas:
Diego Maradona,
Lionel Messi,
Selección
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